viernes, 20 de enero de 2017

Chamamé solidario o chamamé placebo en la cárcel: Paradoja, ironía o perversión del Estado/Gobierno.



 “Crudo” de RAMON SILVIO SOSA (DNI 10.844.453)

    Los medios masivos  de comunicación de nuestra provincia, durante la primer semana de nuestro cálido enero, nos hacían saber que como parte de la pre programación a la fiesta del chamamé, con el nombre de “Chamamé Solidario” actuarían varios conjuntos en instituciones totales/totalitarias como es la cárcel; así el domingo 15 entre las 10 y 11:40 hs. estuvieron Los Criollos de Corrientes y Miriam Asuad en la Unidad Penal Nº 1, mejor conocida como “El Castillo”. Sabemos que ningún género musical puede ser solidario, solidaria son las personas, siendo una de las acepciones del significante solidaridad: “ayudar sin recibir nada a cambio”.-
    Entonces la expresión usada por el Estado/Gobierno para promocionar como producto de mercado al chamamé oculta un consciente efecto placebo (cuyo significado se utiliza como sustantivo: sustancia que carece de acción terapéutica por sí misma pero que de todas formas produce un efecto curativo en el paciente; esto es posible ya que quien recibe el placebo está convencido de que la sustancia posee capacidad curativa; en esta comunicación analogo: placebo-chamamé, paciente-preso) La cárcel, el encarcelamiento y las leyes que regulan el mismo producen la destrucción del cuerpo y la destrucción del alma del convicto; es decir, el Estado/Gobierno organiza y dinamiza un proceso generador de sufrimientos; desde el primer dolor que se inicia con la privación de libertad que pone en jaque de shock, (minusvalía: rechazo condena moral, etc.), privación de bienes y servicios (ya no podrán usar sus cosas ni disponer siquiera del agua corriente ni de energía eléctrica, etc.); privación de relaciones heterosexuales (se fomenta homosexualidad, se afirma masculinidad y a la vez se niega la misma en cárceles de varones, etc.); privación de seguridad (se corre el riesgo constante y continuo de que un semejante o los vigilantes causen lesiones o incluso la muerte del preso, sin contar de que la cárcel es una clase de “muerte por goteo”); pérdida de autonomía (la cárcel siempre es autoritaria porque responde a las demandas del preso con indiferencia, totaliza la vida de éste, quiebra su identidad, controla el espacio, el tiempo y la actividad del interno, etc.). De manera que el Estado/Gobierno causa sufrimientos administrando dolor no terapéutico (la cárcel sólo es para castigo de los reos) hasta el azaroso egreso del “desviado”, que continuará con dicha calificación hasta el fin de sus días, cometa o no actos contrarios a la ley. De otra forma, los sufrimientos infligidos no sirven para nada ni para nadie, sólo para el Estado/Gobierno que tiene los presos que quiere tener, entre tanto, se le ocurrió hacer escuchar chamamé como pausa al prolongado y doloroso tratamiento; en otros términos, si el administrador de dolor (Estado/Gobierno, a través de los vigilantes) se solidariza con su víctima (presos), -solidaridad que duró una hora cuarenta minutos por ocho mil setecientos cuarenta y ocho horas al año de sufrimientos y privaciones; debemos admitir la paradoja o ironía o perversión concretada en el programa chamamé solidario para los presos anunciado y ejecutado como parte de un producto de mercado dónde la solidaridad tampoco tiene nicho.-
   Visibilizados los reales objetivos de la administración y el continuo incumplimiento a la ley por quienes juraron cumplirla (“…Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice”, art. 18 in fine C.N.), creo que poner de manifiesto el fenómeno precedente nos llevaría a pensar en sanciones alternativas o limitativas a las existentes para aquellos considerados como incapaces para vivir según las normas acordadas y por ende no merecen confianza social.-
Corrientes 20 de Enero de 2017.-   


                                                                                  

lunes, 29 de febrero de 2016

¿Qué es la lucha de clases?

La lucha de clases es un fenómeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se adueñan de la producción y excluyen a los que trabajan, entre explotadores y explotados; históricamente entre amos y esclavos, patricios y plebeyos, terratenientes y campesinos, burgueses y proletarios, ricos y pobres, entre depredadores y presa, entre el 1% y el 99%.
Unos luchan por la liberación y otros por la opresión. En el esclavismo los amos se apropiaron de la producción, lo tenían todo y dominaban a los esclavos o productores. En el feudalismo, la minoría que se adueñó de la tierra y la producción dominaba a la mayoría que fue expropiada, es decir, a los que no tenían nada.
En el capitalismo dominan los se han enriquecido con la tierra que es propiedad de todos y con la acumulación originaria, (saqueo de riquezas a otros pueblos) se adueñaron además de todos los medios de producción, de la materia prima, del trabajo y del trabajador o esclavo de nuevo tipo a través de la esclavitud asalariada.
En la naturaleza las manadas o presas desorganizadas, nunca dominarán a sus depredadores. En el gobierno de los amos, un esclavo nunca será rey y así mismo en el gobierno de la burguesía, un obrero o proletario, jamás llegará a gobernar a los burgueses.
Si dado un caso especial, ocurriera un fenómeno de este tipo, es porque ha sido producto de una Revolución que no es otra cosa sino poner derecho lo que viene funcionando al revés, es decir, una clase social se organiza y se rebela contra los poderes opresores de la otra clase y toma el poder político o ejecutivo pero la Revolución tendrá éxito si puede controlar el Estado.
El Estado no es más que el Instrumento perfecto para la opresión de una clase social sobre la otra. Es una maquinaria de dominación que los explotadores han construido para imponerse sobre los que producen o trabajadores.
Regularmente el Estado se presenta con 3 poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), pero en realidad es un abanico de poderes ocultos con que los explotadores se adueñan de la producción y de las riquezas de la sociedad.
Los poderes del Estado explotador son represivos Ej: los griegos, los egipcios, los romanos etc, utilizaban el poder militar para reprimir al pueblo esclavo.
Jesús, Galileo, Tupac-Amaru, el indio Atuey, Espartaco, etc, y todos los que murieron acusados, torturados, crucificados o quemados vivos en las hogueras, fueron victimas del poder religioso. (y el poder judicial no funciona para los pobres sino que defiende a los ricos)
¿Cuáles son los verdaderos Poderes del Estado opresor en la lucha de clases?
Son siete y son los poderes esenciales que los explotadores necesitan para robarle la producción a la clase trabajadora. Ellos son:
1  Poder político. (Ejecutivo-gobierno)
2  Poder económico. (Capitalistas-explotadores-especuladores-Banqueros)
3  Poder social. (Pueblo organizado) (los explotadores luchan para que el pueblo no se organice)
4  Poder de medios de comunicación. (Funcionan a favor de la burguesía)
5  Poder judicial. (tribunales, jueces etc. La justicia responde a la clase alta)
6  Poder militar. (Cuerpos represivos. Defienden los intereses de los explotadores)
7  Poder religioso (ideológico) (Alto clero. Salvaguarda los sagrados intereses de los explotadores. Controlando la mente o las ideas, se controla la producción)
Así que en la lucha de clases están involucradas las fuerzas productivas, proletariado y burguesía, eternas clases antagónicas
¿Qué son las Fuerzas Productivas?
Fuerzas productivas se refiere a los trabajadores, a los que producen, a los que ponen en marcha los medios de producción (maquinarias, herramientas, equipos etc). Sin las fuerzas productivas, (trabajadores), las máquinas no se mueven. Las herramientas solas no producen.
¿Qué produce el Proletariado?
El proletariado o trabajadores asalariados, son los que producen todos los bienes materiales que necesita la sociedad. Son bienes reales, concretos, palpables, tangibles, constantes y sonantes. El proletariado produce todo lo necesario para la vida, la existencia y el desarrollo humano. La burguesía produce lo contrario.
¿Qué produce la Burguesía?
La burguesía produce ilusiones, sueños, lo abstracto, lo fatuo, lo irreal, lo que no existe, promesas que nunca se cumplen, es decir, una clase social proletarios, produce toda la riqueza que necesita la sociedad y la otra clase social (burgueses) produce lo ilusorio, lo ficticio, eso quiere decir que no producen nada, pero con eso le roban la producción y los bienes materiales a los trabajadores. Ambas clases son antagónicas, es decir, enemigas por excelencia.
¿Qué son Clases Antagónicas?
Se refiere a los explotadores y explotados. En nuestros tiempos a la burguesía y al proletariado. Estas dos clases sociales son irreconciliables, son contrarias, no se unen. Es como el amo y el esclavo. El esclavo jamás puede amar al amo que lo maltrata, pero el amo para sobrevivir, necesita maltratar al esclavo hasta matarlo, luego en la sociedad llena de miserias y necesidades, encuentra otro esclavo (esclavo asalariado) al que succiona su energía, su trabajo y su sangre hasta el exterminio en una cadena interminable de explotación del hombre por el hombre.
Esta lucha por la liberación, por un lado y el proceso de sometimiento a la ignorancia, la esclavitud y la explotación por el otro, es la esencia de un fenómeno denominado lucha de clases.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Tratos Vejatorios a Presos



 Ciudad de Corrientes: Requisa de presos en la vía píblica y frente a Tribunales Orales Penales

jueves, 25 de junio de 2015

Presentación del Libro "Locura y Crimen" de Máximo Sozzo



Gustavo Gonzalez (izq.) Máximo Sozzo (Centro) Gabriel Ignacio Anitiua (der.) 
Presentación del Libro "Locura y Crimen" de Máximo Sozzo, Ed. Didot,  en la UNL Santa Fe (Argentina) 12 de Junio de 2015.-

CASTIGAR AL ENEMIGO




En este trabajo realizo comentarios al libro de Massimo Pavarini (Universidad de Bolonia, Italia) “Castigar al enemigo. Criminalidad Exclusión e Inseguridad”, Editorial FLACSO, Municipio Metropolitano de Quito (Ecuador)

I.- El libro publicado en Septiembre de 2.009 -pero escrito en Febrero de 2.008- es un recopilación de once artículos escritos por el autor en los últimos diez años (1.998-2.008), aglutinado en dos temas interconectados: la crisis de la penalidad y la emergencia de las políticas de seguridad; pero, aquellos procesados ex novo por un “hilo rojo conductor” con capacidad -intención del autor, creo lograda- de articular un mismo discurso compatible con un mismo proceso de transformación de la cuestión criminal de nuestra contemporaneidad.-

II.- En el Capítulo I realiza una lectura revisionista de la penología de los ´60, de “Cárcel y Fábrica”, -es decir, revisionista intra sistémico-, pasa a “cárcel sin fábrica” (sin sociedad ?: respondiendo por la afirmativa), pero ahora desde una lectura extra sistémica, no desde el pensamiento jurídico, sino como aparato del orden capitalista de producción y reproducción del orden social: acentuando procesos de exclusión social, toda vez que la cárcel y el sistema penal son herramientas del gobierno de la criminalidad en cuanto neutraliza selectivamente aquellos que el sistema social no está o no quiere incluir; este emplazamiento produce un corrimiento conceptual del crimen y del sistema penal (como gestión de riesgos a lo Pat O´Mally) a partir de valoraciones de tipo estadístico y actuarial (prevención situacional), quedando “la lucha contra el delito” como una simple signología jurídica (retórica), por una parte; y, a la vez como disparador de una “criminología de la vida cotidiana” (mediática): el acto desviado es (puede ser) un riesgo calculado y en alguna medida evitado, no teniendo nada de patológico se torna inteligible conforme tendencias comunes que lo motivan, por ende, de la criminalidad no nos defendemos atacando las causas porque no hay doxa etiológica que active aquella, ergo, plantea una suerte de hipérbole: de la criminalidad nos defendemos reduciendo los riesgos de victimización, de un lado, y neutralizando -no en base a categorías penales dogmáticas individuales sino grupales: “kindergarden”-  a los “enemigos”, del otro. De ambas premisas surge una “criminología del otro”, un discurso de tipo bélico, transformador de diferentes sospechados (no sabemos de qué) en enemigos, cuya peligrosidad solo puede “gestionarse” a través de la neutralización (sistema penal productor y reproductor de desigualdades basado en la diferencia socio-económica de los actores/clientela del sistema) para lo cual no se necesita recurrir al condicionamiento categorial de culpabilidad de derecho penal.-