I.- Introducción:
Nuestro margen en los últimos tiempos en la Ciudad de Corrientes, asumiendo el
encierro institucional producto del sistema penal durante todo el 2.012 y
primer semestre del año en curso, comparte a grandes rasgos con el observable
de la política criminal en Gran Bretaña de finales de la década de los ´90, no
solo en el sentido de que la política penal es mensurable por su “punitividad”,
sino también porque ésta comparte, aunque parcialmente, los mismos orígenes y
estrategias de adaptación (como discursos legitimantes/racionalizadores de
actuación propios de sus agencias en etapa de criminalización secundaria y,
particularmente, en la de ejecución penal)
El
Servicio Penitenciario de la Provincia de Corrientes tiene un Comando y seis
(6) unidades: Dos de condenados varones (UP
1 “Penal de la Capital, con capacidad para 280 plazas, y UP 4 “Colonia Penal Granja Yatay), con
capacidad para 50 internos; Una de mujeres (UP 3 “Instituto Pelletier”), con capacidad para alojar a 60
internas; Una de procesados (UP 6
“Cárcel de Procesados Varones “Gral José de San Martín”), con capacidad para
200 detenidos; Un Centro de Contención de Menores (UP 2), con capacidad para alojar 50 internos; y una Escuela de
Cadetes DR. Lisandro Segovia (UP 5)
Interesa para esta comunicación explicitar en cifras movimiento de internos en dichas
unidades prisionales:
Así, en la UP 1 hubieron, desde Enero a Diciembre/12: 453, 468, 457, 459, 464,
458, 473, 467, 472, 471, 472, 470, convictos; en la UP 4, mismo periodo: 35, 41, 45, 48, 49, 50, 59, 51, 53 56, 56, 56,
condenados; la UP 3, mismo periodo:
29, 30, 29, 29, 30, 28, 29, 26, 28, 30, 29, 29, casi en su totalidad
condenadas, porque también allí están alojadas algunas procesadas; la UP 6, mismo periodo: 269, 293, 290,
272, 280, 276, 279, 274, 270, 258, 265 y 276, imputados no procesados y
procesados.-
En el curso del primer
semestre de este año, con referencia al año precedente, las tasas de penalización
y detenciones cautelares han aumentado; así: en la UP 1, desde Enero a Junio/13: 478, 471, 480, 475, 474, 474; en la UP 4: 56, 56, 55, 56, 55, 53, resulta
importante no perder de vista que en esta unidad se alojan condenados que gozan
de confianza del SP y próximos a la externación, (provienen de la UP 1), cuyos
ingresos no aumentaron, lo que evidencia políticas de “mano dura” –“para hacer
saber alto y fuerte que la prisión funciona”, del mismo artículo de Garlan que
refiere los dichos del Ministro del Interior inglés Michel Howard- de parte de
la autoridad de ejecución penal (con la misma lógica, “la determinación
judicial de la pena no es inderogable; depende del SP quienes pueden disminuirla,
aumentarla, agravarla o atenuarla”, Pavarini, 2.009; y los penitenciarios tiene
más poder que un juez de sentencia penal, Taylor, Walton y Young, 1.973, Lee y
Young, 1.983; y del informe del GIP -Grupo de Informes de Prisiones-, formado y
reportado por Foucault en su entrevista con Geneviere Armleder: “Percibo lo
intolerable”, 1.971; Richards Sparks, clase del 27/04/12 para maestrandos de la
UNL) En igual periodo, en la UP 6:
256, 276, 287, 300, 292, 294, con lo que se corrobora, en el proceso de
criminalización secundaria, la pulsión detentiva de jueces y fiscales de
instrucción y de la única cámara en lo criminal de apelaciones que existe (pero
no por ello “funciona”) en la provincia, con la consecuente contra legem
prisión preventiva como regla de coerción personal, entre otros conceptos y
categorías criminológicas que dan cuenta acabada del fenómeno; en idéntica
dimensión temporal, en la UP 3: 31,
30, 30, 30, 27, 27; con lo que claramente se valida la preferencia de encierro
en relación con otras alternativas garantizadoras de cumplimiento de
comparencia y/o con la determinación judicial del castigo ex post reproche
penal.-
¡ Y todo ello ante una
población de aproximadamente 350.000 habitantes en la ciudad capital y un total
de poco más de 1.250.000 en toda la provincia ! Aclaro que soy consciente de
esta mirada ciclópea, no escrute cómo era antes entre otras tantas cosas,
cifras pretéritas al periodo denunciado, con lo que este “introito/borrador” no
supera su ya restringido significado.-
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El facilismo que
importa echar mano del recurso/herramienta punitiva frente al (supuesto)
incremento de delito/delincuencia/víctima importa ocultar algunas tensiones y
sus debidas consecuencias entre poder y autoridad que están en el origen de la
política penal, por una parte; y, las estrategias en esta materia, amén de la
re/producción de tipos penales, son “adaptaciones punitivas” que implican una
“negación” simbólica a esa misma situación; entonces, para Garland y en la
forma inferencial que expone también para todos, aparece siendo dualista,
ambivalente y frecuentemente contradictoria, que es sostenida con pretensiones
de legitimación ? por una criminología también dualista y ambivalente,
disociada entre una “del sí mismo” y una “del otro”; de lo que se concluye la
existencia de un conflicto (originado en el dualismo contradictorio) en lugar
de una respuesta diferenciada para diversos tipos de criminalidad.-
II.- De la “normalidad”
de las elevadas tasas de criminalidad: Anticipo que para Garland la
“normalidad” se infiere de la “habitualidad”, de manera que el contexto
enunciado en I.-, in fine, amén de partir de supuestos, se intenta acreditar,
en un primer momento de aquella comunicación, afirmando la “normalidad” de las
elevadas tasas de criminalidad por dos razones: a) Delito y miedo al delito son
vividos comunmente como hechos normales de la vida moderna -o concepción del
delito como riesgo cotidiano que se evalúa y administra rutinariamente- porque
son habituales (olvida que también “habituales” son las anormalidades y las
patologías de nuestro presente actual, reconduciendo a una suerte de
organicismo/funcionalismo parsoniano y, por ende, a la pretérita “normalidad del
crimen” de/en Durkheim); y, b) Las tasas de criminalidad son consideradas
normales porque son consideradas como un dato sociológico en el leguaje
durkheniano (“hecho social normal”), es decir, que dicho dato/hecho representan
una contrapartida (precio) de nuestras libertades individuales y de nuestros
mercados desregulados, cultura del consumo desenfrenado, como efecto de nuestra
preferencia general por un estilo de control no autoritario.-
III.- Los cambios de
discurso: Ante la percepción del referido nuevo hecho social como normal, en
la hipótesis de Garland, los gobiernos y otros actores respondieron con una
serie de transformaciones en la percepción oficial (“verdadera”) del delito, en
el discurso de la criminología, en los modos de acción del gobierno y en la
estructura de las agencias judiciales; en ese sentido, el discurso de guerra
contra el delito ha cambiado, lo que surge de la comparación de documentos
políticos del gobierno inglés de los años 1950 y 1960 y los actuales; antes, se
pensaba que se ganaría dicha guerra, sin embargo las declaraciones estatales se
han vuelto más modestas y vacilantes, por ende han cambiado los objetivos: se
propone una mejor gestión de riesgos y de los recursos (hasta se fundan
tecnicaturas y licenciaturas en seguridad ciudadana, provenientes de
adaptaciones de la teoría de la prevención situacional, entre Gobierno/Policía provincial
y la UNNE), reducción del miedo y de los costos de la criminalidad y de la
justicia penal, mayor apoyo a las víctimas, etc.; empero no ha cambiado el
discurso (recordando al San Manuel Bueno de Unamuno, 1964: o sea, hacer
conscientemente algo sin apoyo o contra sustento fáctico, porque es mejor para
todos) en razón de que admitir la impotencia/incapacidad por garantizar
seguridad y orden, controlar el delito, implicaría conmover el mito fundacional
y weberiano del Estado soberano y del monopolio de la fuerza, respectivamente.
En algún sentido esta situación instala la ambivalencia estatal: por una parte,
hacer frente al problema y desarrollar estrategias racionales adaptadas al
problema, y, una tendencia recurrente a una negación histérica y consecuencial,
reafirmación al referido añejo mito fundacional; concluyendo que el signo de
nuestro tiempo no es la “punitividad” sino la “ambivalencia” entre adaptación y
negación, o lo que es lo mismo, entre enfrentar la situación y la de hacerla
desaparecer mágicamente.-
IV.- La
“criminologías de la vida cotidiana”: Lo que aquí expresa el artículo es en
general observable en esta región del país; así, este discurso se montó
sobre los mismos elementos teóricos, a
partir de la normalidad del delito, común en las sociedades modernas. Pero a
diferencia de la experiencia inglesa, sobre datos provenientes de las agencias
del sistema penal, especialmente las policiales y penitenciarias y no de encuestas
de victimización (éstas no existen en nuestra provincia, ni en nuestro país !)
como podría ser en GB. En cierto sentido se puede compartir de que el delito
acontece en el curso normal de las cosas, ya no como disfunción individual o
colectiva, sino delito como oportunidad, como una libre elección de carrera, un
medio de proveerse de sensaciones fuertes o de “vengarse” (de lo que la
sociedad le debe al desviado); en otros términos, el delito se presenta al
escrutinio público como un riesgo (en clave de tiempos de sociedades de riesgo
de P. O´Mally) a calcular o de accidente a evitar más que una aberración moral.-
Las repercusiones
emergentes de tal marco se dirigen al conglomerado de la sociedad civil, no al
“aparato de Estado” (en lenguaje neo marxista); con lo que se reconoce
limitaciones/déficit estatal, que ahora con los nuevos programas buscan
influenciar con las conductas de potenciales víctimas (programas de recomendaciones
para no ser víctimas de delitos), proteger blancos vulnerables, mejorar la
seguridad de zonas “peligrosas”, etc. Es decir, el Estado ya no pretende ser
actor único o principal en materia de control de criminalidad, trocando
“ingeniería situacional” por la otrora soñada “ingeniería social”.-
También el delincuente,
de inadaptado infra o sub socializado, anormal, ha pasado a ser percibido como
un consumidor hedonista racional, completamente normal, hombre situacional que
carece de barreras morales o de controles internos, cuya “identidad” depende de
una elección de consumo y de imágenes de sí mismo más que de una formación
moral (si ésta es relativista, qué importancia tendrá ?), de compromisos de
valor (en el sentido de A. Cohen, 1.960; en contra de las Técnicas de
neutralización de D. Matza)
Dijo R. Sparks en su clase citada supra: “No
puedo hacer una comparación entre lo que pasa en mi país y Argentina en
cuanto a este tema pero creo que la
rehabilitación aparece silenciada oficialmente pero no quiere decir que ha desaparecido,
este pedazo que se muestra en Escocia pero de algún modo muta, pero está
presente cuando dice que se le ofrecerá a los presos servicios, educación,
etc., y detalla cúal van a ser las
tareas y en qué consiste y qué resultados lograremos con esas tareas y
servicios que le daremos a los presos, y es con esta base que se creó la idea
de la resocialización, tenemos que ser conscientes de la diferencia existente
entre la teoría y práctica en este tema, la manera en la cual se redefine este
objetivo y la manera más o menos humana de contener a estas personas mientras
permanezcan encerrados, es preciso tener en cuenta que la retorica oficial de
Escocia no hay que compararla con California, porque la experiencia de
encarcelamiento en estos lugares como California es extraordinariamente diferente..la
forma en la cual se han formulado estos objetivos estuvo atravesado por los
cambios que se producen fuera de la prisión, en la sociedad, como ser
políticos, sociales, etc., y la imagen del preso como un consumidor que al no
elegir bien adentro de la prisión que tarea llevar a cabo, luego va repercutir
afuera en su quehacer o comportamiento, esto explica un cierto atractivo del
sistema acerca de las alternativas
dentro de la prisión, tratar a los presos como personas con un cierto
atractivo dentro de la prisión para reasignarle ciertas tareas de
resocialización, pero claramente se trata de un tipo del lenguaje que traduce
una imagen débil acerca de la esfera de autonomía y libertad de los presos que
chocan con las garantías constitucionales, las autoridades estatales, la
excarcelación y demás discursos que emplean la retórica oficial, se ve una
oposición entre 2 sujetos presos, uno, un ciudadano con todos sus derechos e
imágenes, y el segundo, el que está encerrado y sin oportunidades…”
A su hora, desde la
Cultura del Control, en su clase del día 26 /04/ 12 a los alumnos de la
maestría de la UNL, el autor dijo: “Había claramente una nueva penología del
cálculo de riesgos, pero había también una vieja, ligada a la venganza, había
más castigo pero más prevención, había un estado de la justicia penal más
desarrollado pero también una discusión acerca de los limites estatales, pero
el cambio fundamental estaba vinculado a la cultura, le parecía que había
producido un cambio en la transformación en el lugar del delito en nuestras
vidas cotidianas, de algún modo de cómo experimentamos ese fenómeno, ninguna
explicación de estos fenómenos podía ser singular, no podía ser una narrativa
singular acerca de un proceso narrativo, cualquiera fueran las fuerzas sociales
que producían estos patrones eran muy complejos de ser explicados pero debía
hacerlo, está relacionada esta observación al fenómeno de la complejidad para
entender y comprender estos mismo fenómenos, pero las otras 2 observaciones son
las que le señalaban que era posible
identificar un patrón en los cambios que pretendía analizar, en la tercera
observación se refiere que eran cambios extraordinariamente relacionados a los
dos lados del atlántico y era muy sorprendente porque ambas sociedades son muy
diferentes en todos sus aspectos, cultura, política, concebir el delito, el
problema del delito en escala e intensidad es mucho menos fuerte en GB que en
EE UU, y por supuesto el carácter político de desigualdad social son muy
diferentes en ambos países, sin embargo entre los años ´70 y ´90 los caracteres
de los cambios fueron similares extraordinariamente, así por ejemplo se produjo
un giro hacia un mayor nivel de castigo, hacia las víctimas, hacia la
resocialización, la seguridad privada que se dieron de forma muy similar en los
dos lugares, los puntos a los cuales los
decisores trataban de resolver eran similares, como las estrategias que se
producían en el campo del delito, esta observación me sugería que existían fuerzas
sociales que estructuraban patrones de problemas sociales, por ende surgía la
idea de que estos cambios complejos eran provocados como una respuesta tanto en
EE UU como en GB, y esa estructura
subyacente que implicaba una serie de peligros y riesgos son los que ha
identificado como características de la modernidad tardía, las nuevas maneras
en las que vivimos de los fines del Siglo XX en adelante, la nueva manera de
ver y experimentar la vida social, los empresarios, se conjugan en una nueva
reacción social que inclinan las respuestas de la reacción del delito, existía
algo así como un patrón, una estructura que parecía verdaderamente que los
cambios en la justicia penal tenían un paralelo con los cambios de la justicia
social, tanto en la justicia penal como la justicia social, en torno al welfarismo
hubo un cambio, por ende las ideas en la justicia penal deberían estar
dirigidas al niño etc, fueron desplazadas, marginadas, tanto los asistidos en
lo social como los ofensores en la penal debían ser responsables por sus
estados, en ambos lados había un nuevo énfasis por tratar de generar decisiones
en cada una de ellas, en los dos terrenos se hablo de los incentivos perversos,
el caso de las políticas sociales , las personas que no tienen trabajo no van a
querer nunca trabajar, los que están fuera del trabajo, y del mismo modo en lo
penal un acusado de un delito que ingresa al sistema penal, no se va a disuadir
sino por el contrario se va alimentar de que esa persona lo haga en otras
situaciones, estos paralelos en las nuevas formas de pensar lo llevaron a
pensar que el cambio estaba vinculado al lugar marginal de las sociedades
contemporáneas, en particular el patrón que caracterizaba a las relaciones
entre los grupos sociales estaba ligado a lo compartido entre los individuos,
estaba empezando a ser desplazado, en este sentido perecía que la discusión de
estas cuestiones rodeaban al welfarismo, le parecía que lo que estaba en juego era más general con referencia a lo
modernista. De cómo las instituciones debían ser diferenciadas y moldear la vida
de las personas, el libro básicamente une dos enfoques analíticos de carácter
general, el primero que representa la emergencia de la modernidad perdida, este
conjunto de desarrollos afectan a todos los países desarrollados a mitad del s.
XX, cambio en el trabajo, en el espacio urbano, en el hogar, las mujeres en el
trabajo y por ende relación padres e hijos, etc , todo que abarca a los países
desarrollados, y esas nuevas formas modernas tienen importancia consecuencia
para el delito y el campo del control del delito y estas consecuencias son para
mí: uno de los hechos sociales que caracteriza la segunda mitad del siglo XX el
crecimiento extraordinario de los delitos contra la propiedad y los violentos,
cuando yo era un estudiante de posgrado los criminólogos trataban de negar esta
tendencia, de este modo el aumento del delito era un susto en las estadística
sociales, podría ser también la percepción de los medios q sobre reaccionaban,
en los años 90 cuando escribí la cultura y el control nadie dudaba del aumento
de lso delitos contra la propiedad los violentos contra las personas,
cualquiera sea la fuente que decía estos datos porque todos caminaban en el
mismo sentido entre los años ´60 y ´90, entonces tanto en EE U U y GB las tasas
de homicidio se multiplicaron, los robos se multiplicaron por 20, los delitos
de asalto a viviendas, robo de autos también, entonces para mi, esto planteaba una importante cuestión
sociológica, como explicábamos este crecimiento delictual en un conjunto muy
grande de sociedades desarrolladas, la naturaleza de esta pregunta requiere una
respuesta sociológica, hay ciertas preguntas acerca del delito que han tenido
respuesta de carácter biológico, sociológico, etc, muchas de estar respuesta
han establecido porque lo jóvenes mas que
los viejos los hombres más que las mujeres etc, no se si son adecuadas o no,
pero la transformaciones la actividad delictiva en este periodo de tiempo corto
no pueden ser explicados por la psicología o biología, sino la sociología, la
idea q planteo en el libro es que este crecimiento se pueden explicar por 3
procesos, 1- La masiva circulación de conjunto de bienes de carácter valiosos q
pueden ser objetos de delitos contra la propiedad. Las 3 décadas posteriores a la
segunda mitad de los ´40 hizo nacer la
época capitalista del consumo , casas trabajadoras con tv , radio, automóviles,
esto es crucial para entender este problema del crecimiento, de hecho tanto en
EE UU como en GB los delitos más
importantes son los de autos u objetos q están en los autos, estos objetos no
existían antes de la segunda GM, por ende había más para robar con el desarrollo
del consumo. La relajación conducida por la modernidad tardía y su dinámica,
como ser el desarrollo de los hogares suburbios entonces no hay nadie en la casa
y hay bienes tentadores para cometer el delito, o la evolución de los
supermercados y negocios de auto- service donde pueden servirse y ser tocados
por cualquieras, el centro de las ciudades en los que los negocios en los cuales durante caer la
tarde no hay nadie circulando, en general un cambio en el estilo del control
social donde los adultos se involucra n menos en lo que hacen los niños en los
espacios públicos, por un lado aumento de las oportunidades y por otro descenso
de control y tercero conjunto de varones y jóvenes para aprovechar las
oportunidades disponibles, para mi claramente estos 3 procesos y su conjugación
es una receta para el crecimiento de la actividad delictiva y su crecimiento, y
pero como responden las sociedades a este fenómeno, simplemente fue no hacer
nada nuevo y seguir haciendo lo mismo de siempre, los distintas actores seguían
haciendo lo mismo que antes, policías, miembros de los hogares, etc, y el
delito sigue creciendo, ese era el problema, una parte importante del libro intenta explicar cómo fue surgiendo la
adaptación a este problema nuevo, una cosa clara es que los patrones de delitos
y sus formas no determinan las respuestas penales, de hecho durante los años ´50
al ´70 creció sistemáticamente y las políticas penales seguían exactamente
iguales, pero eventualmente partir de los años ´70 las viejas maneras de pensar
y actuar no podían seguir siendo sostenidas, el libro contiene dos historias,
una consiste en las respuestas q generaron los actores de la justicia penal,
etc, y por el otro se refiere a las adaptaciones a estas altas tasas de delito,
como las empresas, los hogares , etc, para el
las respuestas más dinámica fueron las de los empresarios privados, los
hogares, individuos etc, o sea, las de carácter civil, porque en gran medida
este conjunto de sucesos son en definitiva las victimas principales de la
actividad delictiva, en lugar de espera
a los gobernantes que los resuelvan fueron los civiles los que
comenzaron a actuar y buscar respuesta por medio de distintas acciones, una
idea del libro trata de trabajar con las acciones que buscan resolver problemas
para actores en contextos similares, trabajo sobre cambio en la justicia penal
y el control del delito como en la sociedad y asumo que estos cambios son
producidos por la actividad , es decir q a pesar de esto, hay una tendencia por
entender como los actores toman decisiones desde diferentes lugares y esta son
similares para resolver los problemas del crecimiento del delito, todos los
actores reciben la presiones de los problemas a enfrentar pero también asumen
en cuanto a la posición en que se encuentran, asume q existe constantemente un
juego de ensayo y error y se fracasa y se intenta buscar otro, y que de algún modo
los arreglos exitosos en ese ejercicio son los
que tienen eficacia pero que a la vez resultan más coherentes con los
pensamientos comunes y lógicos, el
libro ilustra como intentan sobrepasar estos problemas los actores penales,
como policías, jueces, penitenciarios etc. Y en cuanto a los actores
civiles como empresas individuos comunes
en su hogar,, como han ido cambiando y las demandas que le plantean a los
oficiales , a quienes van a votar etc,, así por ejemplo podemos ver el
desarrollo de los barrios privados, la construcción de evitar q los niños
circulen en espacios públicos, vemos como el evitar ser víctima de un delito
obliga a estos cambios en los civiles, la idea fundamental es q cuando los
individuos empiezan a incorporar este grado de conciencia a cerca de poder ser
víctima de un delito y gasta e invierten en la prevención automáticamente camba
su orientación acerca de q tipo de política hay q llevar a cabo o a quien hay
que seguir, etc, Así entonces en los
años ´60 hasta ´70 los profesionales eran apoyos frecuente, eran un bloque
social que apoyaba a las políticas del welfare porque el delito no era para
ellos un problema principalmente, luego ya en los años ´90 en cambio la
orientación de las clases media cambia a y apoyan políticas de carácter
punitivo, la quitan apoyo a las
condiciones de bienestar porque gastaban públicamente y no les
garantizaban el bienestar ni sus propiedades, esto se puede ver en los partidos
políticos de centro yo de izquierda en EE UU, se desplazaron de su tradición social a adoptar una retórica
y propuestas políticas a endurecer las penas y propuestas iguales a sus rivales
de derecha, esto se puede ver en Clinton y Blair, la idea es q los medios de
comunicación y los políticos pueden moldear la idea q se tiene del delito, pero
desde mi punto de vista este tipo de actores pueden desarrollar creencias
colectivas solo desde las vivencias sociales q no las viven, de hecho hay
muchos cambios en las políticas, como condena, población penitenciaria, etc.,
para mi estos cambios son menos importantes que los que se han producido en las
empresas y los individuos que conviven con el delito, y por esto quiero
decir q los cambios q se presentan en
las practicas que llevamos a cabo para
sobrevivir en todo aspecto, hago punto en dos situaciones: en los años 80 con
respecto a la propiedad y ´90 contra las personas ha decrecido estos delitos,
como se explica esta declinación del delito en los años 90, los diversos
autores suelen apuntar a cambios en las políticas públicas, niveles de
encarcelamiento, prácticas policiales, y evidentemente estos cambios son
producidos por estos actores q reclaman haber producido este descenso en los
delitos, y entonces tenemos actores políticos como GIULIANI, y q dicen ser
responsables del éxito de estos cambios en las políticas públicas, etc, pero me parece q mas allá de q si la policía
tuvo o no que ver, siempre en todos los casos más allá de cuál sea la idea,
tuvo que ver con un cambio masivo sin nombres q tuvo q ver como los individuos
comenzaron a cuidarse ellos propios, entonces si miramos como descendió el
delito y los títulos, es cierto han bajado los homicidios, robos, etc, pero di
dejamos de lados los diarios y vemos las estadísticas vamos a encontrar cosas
más importantes porque el q mas cayó fue el delito de robo de
vehículos y sus objetos , y como se explica esa caída, por nuevas formas
de la prisión y la policía¡ no, fue por la nuevas formas de fabricar los autos,
y las previsiones de los individuos, los guardan en cocheras, los seguros les
exigen que los guarden y no los dejen en la calle por el riesgo y por ende su
cobertura”
V.- La estrategia de
“responsabilización”: Como nueva forma de gobernar el delito ahora se busca
imponer y delegar responsabilidades a individuos o colectivos que antes solicitaban
protección al mismo Estado; es decir, las profecías de Foucault se cumplen
ahora acabadamente en esta cuestión, toda vez que el Estado no ejerce
directamente la acción contra el delito, sino indirectamente a través de la
acción preventiva de organizaciones no estatales; y todo ello como forma de
delegar su responsabilidad en el control del delito, instigando a formas
susceptibles de reducir el volumen de infracciones. Acción cuyo programa se
cumple en etapas: primera, es necesario identificar quién está en posición de
posición de controlar el delito e inventar formas de obligar a hacerlo (“el
delito/la seguridad nos incumbe a todos, no solo al Estado”, es el latiguillo);
ante la crítica de que el Estado “se lava las manos”, propone Garland que esa
crítica no debe cegarnos ya que el Estado se compromete en su nuevo rol, ya no
dá órdenes, sino que es una manera de
gobernar el delito, con sus propias formas de saber, sus propios objetivos, sus
propias técnicas y sus propios aparatos (analogando el énfasis en sus los
aparatos ideológicos por sobre los represivos directos) Estas acciones dejan al
Estado en una situación más poderosa que la anterior, mina la noción de Estado
paternalista/proveedor, limita las competencias de los servicios públicos,
disminuye los derechos sociales y acrecienta la influencia del mercado en la
salud y bienestar de la población (tengo presente lo que sobre esta cuestión en
la Industria del control del delito de Nils Christie)
VI.- La reducción
del ámbito y la consideración de la gravedad de la desviación: Esta es otra
de las adaptaciones, que por otra parte adquiere múltiples formas; por nuestra
periferia se advierte el renacimiento y avance del principio de la oportunidad
del ejercicio de la acción penal por sobre la oficiosidad como repercusión de
legalidad procedimental, semejante a al reporte de Garland en su ejemplo de lo
que acontece en Escocia; penas fijas y procesos abreviados (aquí se legisló y
corrientemente se echa mano de la probation, aun cuando es una forma de
herramienta extorsiva que usa el Estado, más aún en casos de inocentes); el uso
de penas alternativas a la prisión y la desincriminación legal de ciertas
conductas. En el caso de las policías, ellas trabajan “a media máquina”
(también aquí): no pierde tiempo en investigaciones por delitos de bagatela o
en aquellas condenadas al fracaso.-
Con ello se tiende a
marginar a la criminología crítica en beneficio del Ministerio de Finanzas y
demás organismos estatales que quieren encontrar vías para reducir el gasto
público y mejorar la performance del Gobierno: prueba de ello es la advertencia
al servicio de probation que evite “tirar de la cuerda” (en clave de Cohen)
porque tales prácticas no son rentables. Paradojalmente y a pesar de esta
tendencia reduccionista, las cifras monetarias han aumentado en el curso de los
últimos veinte años, siempre en el lugar y tiempo observado por Garland y ello
debido al creciente nivel de la criminalidad y al hecho de que esta tendencia a
incrementar la determinación legal de infracciones (en nuestro caso la prueba
más acabada nos da la incorporación al texto represivo de los tipos de femicidio).
Otro índice de la
adaptación Estatal consiste en la “redefinición del éxito y el fracaso”; en tal
sentido las agencias judiciales han reaccionado a las criticas revisando y
moderando aspiraciones, redefiniendo fines y buscando cambiar los criterios de
evaluación: la policía continua proclamando su éxito en la lucha contra el
delito grave y en la captura de importantes delincuentes, pero exhibe
ambiciones menores respecto al delito “normal”; las autoridades carcelarias
dicen y marcan fuertemente su capacidad para imponer un castigo y proteger al
publico por el simple hecho de encerrar a los delincuentes, sin compromiso con
las ideologías “re” o se cuidan de no hacer de ello un indicador de
performance. El discurso de estos organismos se desplaza hacia sus “clientes”,
quienes son libres de utilizar toda ocasión de corregirse que la prisión
pudiera ofrecerle; de la misma manera, la policía pone el acento sobre el hecho
de que es necesario de que las personas se responsabilicen evitando situaciones
peligrosas para no incorporarse como víctimas de un delito (es lo que Pavarini,
2009, trata como evaluación interna hecha a valer como externa, se muta trabajo
por éxito)
De esta forma, el
sistema penal en una suerte de defensa organizacional burocrática cambia sus
objetivos y se da otros nuevos que les conviene más y puede realizar. En este
estado digo que si algo había dejado en claro Garland, me termina por
confundirme.
VII.- La negación:
las adaptaciones señaladas se caracterizan por tener un cierto grado de racionalidad
administrativa y de creatividad organizacional, pero no escapan a su
calificación dicotómica: por un lado la máquina administrativa Estatal intenta
adaptarse a sus límites y terminar con las realidades que le generaban mal
estar, y por el otro, el brazo político del Estado se ha comprometido con una
forma de negación que se manifiesta cada vez mas como histérica; de otra forma,
el gobierno frena la difusión de información que sabe verdadera, y actúa sobre
la base de aquella que desea que fuese verdadera, actitud que Freud
identificaba en sus pacientes neuróticos. Una de las respuestas frente a la
criminalidad residen penas severas, al unísono de las creencias de que una
política de encarcelamiento masivo por periodos de tiempo prolongado lograría
reducir las tasas de criminalidad, nuevos poderes otorgados a la policía y un
recurso mayor a la prisión, posición punitiva de los años ´80 y ´90 que buscaba
reafirmar la aptitud del Estado para gobernar exhibiendo su poder de castigar,
lo que importó que el sistema penal se halla desconectado de la ideología de la
solidaridad social.
Política punitiva de
ley y orden que son una manipulación maligna y sínica con que se manifiesta de los
signos del estado y de las emociones de miedo e inseguridad que dan sus fuerzas a estos
símbolos.
Estos símbolos tienen
síntomas poderosos cuando que expresan un sentimiento de inquietud en un clima
económico y social dado (Foucault describe claramente esta situación en el
calvario del joven regicida del Robert Dameins en su obra Vigilar y Castigar de
1.975), que se repite en la postura de endurecimiento de la política penal en
el lugar y periodo observado por Garland: se utiliza una demostración de fuerza
punitiva contra el individuo condenado para rechazar toda confesión de
incapacidad del Estado para controlar el delito; el apuro por condenar con
penas severas a la clientela del sistema oculta de hecho un fracaso en la
búsqueda de seguridad para la población en su conjunto, sin embargo el mensaje
de arriba hacia abajo es que “se está haciendo algo” aquí, ahora, bien y
rápido, no existe ninguna necesidad de cooperación, de negociación o de saber
si funciona o no. Concluye que es un acto demostrativo de poder soberano que
apunta a suscitar amplio apoyo popular y relativamente a bajo precio,
habitualmente con poca oposición política real, todo lo cual tiene como
consecuencia directa sobre la tasa de encarcelamiento que tiende a provocar un
encarcelamiento masivo, raramente encontrada en la mayor parte de los países
totalitarios.
La retórica a esta
política punitiva es mucho mas lombrosiano que la criminología de la vida
cotidiana, es la criminología del otro, que caracteriza a los delincuentes como
lobos, predadores, monstros sexuales, malos, malvados, miembros de una sub clase,
enemigos, de una cultura dominante que exalta los valores familiares, la
empresa individual y los límites de la ayuda social y la única respuesta
practica es poner aquellos “fuera de circuito” para la protección del público.
Así se muestra una
criminología oficial cada vez mas dualista, polarizada y ambivalente y todo
ello en relación a todo lo que he ya explicitado en el numeral VI.-, siendo que
esta última es invocada para banalizar el delito, moderar los miedos
desproporcionados y promover la acción preventiva, mientras que la segunda
tiende a demonizar al delincuente ,excitar los miedos y la hostilidad popular,
sosteniendo que el Estado debe castigar más (“hay que matarlos a todos”, “que
se pudran en la cárcel”, son los comentarios generalizados como usuales a las
noticias policiales)
Entonces
en/para Garland sería lógico que las autoridades adaptasen una visión
diferenciada y multicausal de la conducta delictiva, estableciendo esquemas de
sanciones diferenciadas, ilustrando las reformas en los años ´80 que
instauraron las penas de trabajo socialmente útil, lamentablemente dicha
estrategia de reforma fue invertida por una penología primitiva y punitiva que
socavó la diferenciación fundada en la gestión del riesgo en la criminalidad y
en los recursos públicos que se acababa de adoptar, de allí que dicho autor
califique dicha criminología como esquizofrénica.
Al
final seria loable no perder de vista que en la determinación judicial de la
pena, particularmente la de prisión preventiva o ejecutiva, la necesidad y su
cuantificación no se agote con la culpabilidad por la vulnerabilidad, como
correctivo racional, abarcativo y reductor de la culpabilidad por el delito
cometido (Zaffaroni, 1.990).
Informo
que los datos locales aportados son fidedignos ya que fueron extraídos de los
libros de ingreso y egreso de prisioneros del sistema penitenciario local, uno
por uno, ya que el servicio no reporta cifras globales ni estadísticas al
respecto.
Corrientes
15 de Agosto de 2013
RAMON SILVIO SOSA
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