En el sistema penal, cada
agencia que opera el ejercicio del poder de castigar tiene un discurso público:
la policial, de orden y moralizantes; la judicial, de independencia y
disuasión, la penitenciaria, de rehabilitación; la mediáticas, de información y
libertad de expresión. Sin embargo, frente a estos fines que pregonan, existen
otras creencias evidentes que acreditan
otras funciones, objetivos, fines, etc. Hoy nos vamos a ocupar brevemente de
uno de los tantos segmentos que torna visible la crisis que atraviesa la administración de justicia
penal (cultura jurídica interna), señalando que bajo la apariencia de que son
los jueces quienes tienen el poder de criminalización (los jueces aplican la
ley penal y la policía hace lo que los jueces les ordenan), en realidad
aquellos se limitan a hacer funcional el proceso de criminalización secundaria
que activan los policías; sumado a la actividad de los discursos mediáticos que
indican a los jueces como responsables de la violencia social.
En Corrientes, por estos
días, tenemos un Poder Judicial burocratizado, emplazado como carrera,
jerarquizado a medias y cuyo acceso responde a algunos requerimientos técnicos
y personales.
Más allá de la
interferencia política que podrían sufrir algunos jueces que resulten
“contenedores” de la policía y de que ésta tiene facultades de investigación
“en conjunto” con el Ministerio Público, y a la vez éste queda sometido al
Poder Ejecutivo, con la consecuente sospecha de fabricación de prueban,
torturas, apremios, extorsiones, etc. en la primera etapa de la investigación,
las tensiones que todo ello provoca dentro o fuera del proceso penal, hoy
comentaremos el “rol maestro” (rol que acompaña y condiciona los demás roles
sociales) del estereotipo judicial, creado mediática y literariamente que lleva
muchas veces a los magistrados a
confundir identidad con función, por una parte.
Por la otra, ajustándonos
al título, analizamos un observable no tan excepcional por esta periferia de
jueces asustados.
Al final comunicamos la
llamada “peligrosidad judicial”, como grado de peligro de una liberación,
excarcelación o cese de prisión, puede acarrearle al juez.
Programa Radial realizado en DESVIADOS en la FM PUERTO DEL SOL - FM 98.5.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario