jueves, 27 de noviembre de 2014

Riesgo Procesal o peligrosidad judicial?




En el sistema penal, cada agencia que opera el ejercicio del poder de castigar tiene un discurso público: la policial, de orden y moralizantes; la judicial, de independencia y disuasión, la penitenciaria, de rehabilitación; la mediáticas, de información y libertad de expresión. Sin embargo, frente a estos fines que pregonan, existen otras creencias  evidentes que acreditan otras funciones, objetivos, fines, etc. Hoy nos vamos a ocupar brevemente de uno de los tantos segmentos que torna visible la crisis  que atraviesa la administración de justicia penal (cultura jurídica interna), señalando que bajo la apariencia de que son los jueces quienes tienen el poder de criminalización (los jueces aplican la ley penal y la policía hace lo que los jueces les ordenan), en realidad aquellos se limitan a hacer funcional el proceso de criminalización secundaria que activan los policías; sumado a la actividad de los discursos mediáticos que indican a los jueces como responsables de la violencia social.
En Corrientes, por estos días, tenemos un Poder Judicial burocratizado, emplazado como carrera, jerarquizado a medias y cuyo acceso responde a algunos requerimientos técnicos y personales.
Más allá de la interferencia política que podrían sufrir algunos jueces que resulten “contenedores” de la policía y de que ésta tiene facultades de investigación “en conjunto” con el Ministerio Público, y a la vez éste queda sometido al Poder Ejecutivo, con la consecuente sospecha de fabricación de prueban, torturas, apremios, extorsiones, etc. en la primera etapa de la investigación, las tensiones que todo ello provoca dentro o fuera del proceso penal, hoy comentaremos el “rol maestro” (rol que acompaña y condiciona los demás roles sociales) del estereotipo judicial, creado mediática y literariamente que lleva muchas veces a los magistrados  a confundir identidad con función, por una parte.
Por la otra, ajustándonos al título, analizamos un observable no tan excepcional por esta periferia de jueces asustados.
Al final comunicamos la llamada “peligrosidad judicial”, como grado de peligro de una liberación, excarcelación o cese de prisión, puede acarrearle al juez.
Programa Radial realizado en DESVIADOS en la  FM PUERTO DEL SOL - FM 98.5.-

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